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miércoles, 6 de mayo de 2015

Doramas

Monumento a DORAMAS en Arucas (Gran Canaria)Doramas, aborigen de la isla de Canaria (hoy Gran Canaria), ha sido considerado siempre como un personaje singular en el que se han visto reflejadas las virtudes de valor y de amor a la independencia que caracterizaron a los primitivos habitantes de estas islas. Su nombre ha dado origen a uno de los pocos apellidos auténticamente canarios que hoy se conservan, ORAMAS.
    Su historia, mezclada con bastante de leyenda, en resumen es como sigue. Según las crónicas, procedía de la demarcación de Telde en dicha isla. Por el relato que hacen los cronistas  se da a entender que su clase social era la de “trasquilado”, o sea, no noble, y como tal tenía que llevar el pelo corto, al contrario que los nobles, que lo llevaban largo.
     Su nombre, Doramas, más bien parece un mote o sobrenombre, pues en diversos textos le dan a esa palabra el significado de “anchas narices”. El profesor Alvarez Delgado lo hace derivar de la forma bereber d-uhraw-qmas, que significa “él es ancho de narices”.
     En definitiva, Doramas 

domingo, 12 de abril de 2015

Barranco Los Cernícalos


El Barranco de los Cernícalos es el limite administrativo y geográfico de los municipios de
Telde y Valsequillo. Es el último reducto verde del sudeste grancanario. Gracias al discurrir del agua en superficie ha creado un ecosistema en cuasiperfecto equilibrio ecológico. A lo largo de sus 12 kms. de longitud, desde la Caldera de los Marteles hasta Tecén se pueden apreciar tres pisos diferentes de vegetación. El lugar está muy protegido por albergar en él la mejor representación existente en Gran Canaria y quizás del archipiélago de saos (Salix canariensis) que forman un auténtico bosque en galería.

lunes, 18 de marzo de 2013

Historia de la Villa de Moya



Moya surge como núcleo de población moderno tanto por razones de necesidad de asentamiento agrícola como de carácter religioso. Los repartos de tierras y aguas efectuados tras la conquista de Gran Canaria y la orografía condicionaron el asentamiento poblacional, conformándose núcleos dispersos por encima de los 600 metros de altitud -Montaña de Doramas- y agrupados por debajo de esa cota –casco de Moya-. El fomento de la agricultura impulsó el proceso urbanizador en el siglo XVIII y, si a mediados de la centuria, el casco de Moya concentra el 43'7% del vecindario y Fontanales, segundo lugar en importancia, el 14'2%, en los comienzos del siglo XIX la concentración vecinal en el casco se reduce al 19'3% y la de los núcleos del entorno de la Montaña de Doramas se eleva al 31'2% debido a los repartos y roturaciones de nuevas tierras en dicha Montaña (1806 y 1812). La vivienda habitual, de dimensiones modestas (una o dos habitaciones) y con escasa inversión en su construcción, fue la casa de una planta (casco, la costa y Fontanales) y la cueva (entorno de la Montaña de Doramas), con un ritmo de crecimiento similar al de la población: 138 viviendas de fines del siglo XVII, 159-318 en el XVIII y 791 a mediados del XIX, en su mayoría de una planta (92'2%). La alta natalidad y mortalidad registrada en el periodo 1480-1850 han dado como resultado un crecimiento demográfico lento: 60 habitantes a fines del siglo XVI, 700 en el XVII y 878 en el XVIII, produciéndose la aceleración del crecimiento en el siglo XIX ya que, por efecto de las roturaciones de tierras en la Montaña, se pasó de los 1.188 habitantes de 1802 a los 3.701 de 1848.

domingo, 17 de marzo de 2013

Periodo Prehispanico Villa de Moya


En la época prehispánica Moya fue un espacio donde los aborígenes tuvieron una presencia limitada por las condiciones climáticas –temperatura media anual baja y altas precipitaciones-, la orografía y la escasa rentabilidad en la explotación del medio circundante. Los núcleos de hábitat se ubicaron en la costa, básicamente conformados por cuevas naturales y artificiales. El bosque termófilo, el cual ocupaba un alto porcentaje de la superficie del término, fue el área de extracción de determinadas maderas -usadas para la su empleo por los habitantes del lugar y de todo el norte insular-, hierbas medicinales o comestibles y frutos silvestres. Este espacio también fue el lugar de tránsito para el ganado de todo el noroeste en sus continuos trayectos entre la cumbre y la costa en busca de los pastos de temporada.

La población del término era súbdita del guanarteme de Gáldar, siendo un lugar periférico –si se compara con áreas como Agaete o Artenara- en su aportación económica y social dentro del conjunto del guanartemato. El papel desarrollado por la población de Moya estuvo mediatizado por la baja densidad demográfica, la escasa explotación de los recursos ante las reducidas medias de consumo y los escasos lugares de hábitat.

Hasta la actualidad, las evidencias arqueológicas se limitan al área comprendida por debajo de los 500 metros de altitud, con hallazgos emplazados junto a los cursos de agua, cercanos a las tierras feraces destinadas al cultivo de cereales (trigo, cebada). La más significativa evidencia arqueológica es el yacimiento de La Montañeta (433 metros de altitud), enclavado en un promontorio dominante del área de la costa de Lairaga y de los cursos de aguas circundantes, los más importantes del noroeste insular, caso de los barrancos de Moya y Azuaje. El hallazgo es el único espacio de hábitat prehispánico registrado en el término hasta el presente. Se conforma por cinco cuevas de habitación, otras de carácter funerario, algunos silos de cereales y una posible cámara-santuario. El conjunto de elementos arquitectónicos es complejo en su estructura, además de destinarse muchas de sus grutas a variadas funciones y reutilizaciones, algunas de ellas en etapas históricas recientes. Entre los elementos materiales localizados en el yacimiento abundan las conchas marinas, en consonancia con el amplio consumo entre la población aborigen del que no estaba exentos los moradores del lugar; los fragmentos de pieles curtidas y cosidas, entre ellos una posible sandalia; abundantes trozos de cerámica y fragmentos de varios morteros; el registro de múltiples piedras talladas con señales de uso; y un ídolo-placa de gran importancia por su relación con otros encontrados en diferentes yacimientos insulares.

La Montañeta no es un lugar arqueológico aislado al englobarse dentro de un conjunto de registros prehispánicos más amplio, interrelacionado y conformado, entre otros, por los yacimientos de La Guancha (Firgas), destacado hábitat troglodita; el Cenobio del Valerón , conjunto de múltiples silos de depósito de las cosechas recogidas en las áreas cercanas; el Morro de Verdugado –con unas estructuras de hábitat similar a las citadas en La Montañeta -; o el Tagoror del Gallego (Guía). Un análisis del global de todos ellos indican una aparente complementaridad de funciones, lo cual permite observar en esta área un notable subconjunto de núcleos, población y funciones con un evidente peso socioeconómico dentro de la jerarquía registrada en el seno del guanartemato.

La relación con el mundo aborigen no sólo se limita a los registros arqueológicos, al ampliarse con las referencias aportadas por las crónicas de la conquista insular. Un episodio destacado es el referente al aborigen Doramas y su nutrido grupo de seguidores refugiados en la zona, rebeldes contra el poder establecido por los guanartemes de la isla. Del primero decía el cronista López de Ulloa, pese a no ser hidalgo y sí trasquilado , significarse por valentíssimo y de grandes fuerças, que por sólo su ualor se hauía hecho rey y señor del ualle y montaña que oy se llama Doramas. La presencia de este caudillo y su grupo en este espacio, alejados de las zonas centrales del guanartemato galdense, indica la perifericidad del término de Moya.
Las fuentes históricas abundan en las referencias a acequias, paredones y caminos –elementos de explotación y aprovechamientos del monte-, aunque no de hábitats permanentes de antiguos pobladores prehispánicos. Las localizaciones se sitúan en las áreas cercanas al actual núcleo de Moya y en el espacio comprendido entre este último lugar y Fontanales.

sábado, 16 de marzo de 2013

Escudo Villa de Moya

El escudo municipal de Moya fue aprobado por Orden Decreto de fecha 31 de mayo de 1957. Escudo medio partido y cortado. Primero, de gules, montaña de oro, superada de corona antigua de los mismo, con un brazo que trata de alcanzarla, desde la izquierda, de carnación; sobre el todo de la montaña, palmera de sinople con cuatro corazones de gules, destilando sangre. Segundo, de sinople, dos cabras de sable, pasantes, puestas en palo, y bordura de oro. Tercero, de oro, moral de sinople acompañado de tres rosas de gules con hojas de sinople y centro de oro. En abismo, el castillo de Castilla. El todo superado por la leyenda “Doramas” en letras de sable. Al timbre, coronel de la provincia de Las Palmas de Gran Canaria. Como adornos exteriores, una rama de drago y otra de laurel, entrelazadas, y una cinta en los colores de la bandera española con la leyenda “Dragos y Laurel hacen su fama” en letras de sable. Sin embargo, en el escudo que usa el Ayuntamiento el segundo cuartel es de oro, sin bordura. El primer cuartel reproduce las armas concedidas por los Reyes Católicos al caudillo aborigen Oramas o Doramas, quien gobernó en la montaña de Moya, y cuyo nombre corona el escudo. El segundo cuartel reproduce las armas del Marquesado de Moya, concedido por Enrique IV de Castilla en 1480 a D. Andrés Cabrera y su mujer Dª Beatriz de Bobadilla. El moral simboliza los bosques del municipio, y las tres rosas aluden al poeta Tomás Morales, natural de Moya, y a su obra más célebre, Las Rosas de Hércules. Las ramas de drago y laurel aluden a los antiguos bosques de estos árboles que existieron en el término municipal, así como a los nombres de dos de los barrios más antiguos.

viernes, 15 de marzo de 2013

Bandera Villa de Moya



La bandera de Moya fue aprobada por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de fecha 25 de mayo de 1994. Dividida en dos mitades horizontales, la superior verde y la inferior blanca. Al centro, el escudo municipal.

Villa de Moya

VILLA DE MOYA está situado en el norte grancanario, su extremo meridional se acerca a las cumbres de la isla, Los Moriscos ( 1771 metros ), donde tienen uno de sus vértices varios municipios. Por el oriente se encuentra con Valleseco. A continuación, y siguiendo la linde del barranco de Azuaje, aparece Firgas, para ya, cerca de la costa, encontrarse con Arucas. Por la margen occidental, excepto un pequeño tramo meridional, colindante con Tejeda, Artenara y Gáldar, sigue la divisoria hasta el mar con Santa María de Guía, a través de un barranco. Este adopta diversos nombres, a lo largo del desarrollo de su cuenca, uniéndose el llamado de Los Propios, con el de Los Tilos, para dar lugar al barranco de Moya. Así pues, entre los dos cauces apuntados: Azuaje y Moya, y otros barrancos menos importantes, quedan definidos una serie de lomos que descienden hacia la costa. Aparece un espacio accidentado, cortado por profundos tajos, que tienen su exponente en el mismo lugar donde se localiza la capital municipal. Al llegar al litoral, estos lomos se interrumpen bruscamente por un acantilado, hoy fosilizado. A su pie se encuentra una plataforma sedimentaria, a modo de isla baja.
Hay un claro predominio de los materiales basálticos Cuaternarios, salvo en las rampas más cercanas al litoral, de mayor antigüedad y de composición sálica. Así mismo, en las cumbres se localizan dos de los últimos volcanes grancanarios: el Montañón Negro y la Caldera de Los Pinos. Ambos, en una alineación cuya directriz se continúa hacia el Noroeste, se encontraban en erupción hace algo más de 3.000 años. La orientación a barlovento del alisio, determina claramente sus características climáticas, con unos mayores aportes hídricos en medianías y cumbres. Por contra, la zona costera presenta unas características de aridez más marcadas. Por consiguiente, la cubierta vegetal original, hoy totalmente alterada, respondía a estos condicionantes, apareciendo, por ejemplo, una extensa superficie de monte verde. De esta selva denominada de Doramas, quedan hoy pequeños relictos, como es el caso de Los Tiles. Ya en las cumbres aparecen los pinos. En general es un espacio muy antropizado, con cultivos de regadío en la zona baja, mayormente plataneras que en la actualidad están casi abandonadas y cultivos de subsistencia en medianías y zonas altas.

martes, 19 de febrero de 2013

Visita la Villa de Moya

El programa de "Vivir en Canarias" de RTVC.es hace una visita por los rincones mas pintorescos del municipio de La Villa de Moya en Gran Canaria.

"Vivir en Canarias" es un programa de televisión especializado en contenidos relacionados con los diferentes municipios de Canarias y las gentes que habitan en ellos.